Control del gusano barrenador podría tardar hasta ocho años más
El control total del gusano barrenador podría tardar hasta ocho años más, de acuerdo con las proyecciones del investigador del Instituto de Ciencias Agropecuarias (ICAp) y médico veterinario, José Ignacio Olave Leyva, quien advirtió que, aunque la estrategia de contención ha dado resultados, todavía es necesario reforzar la vigilancia y el tratamiento de los animales infestados.
En entrevista, el especialista señaló que en Hidalgo permanecen 54 casos activos, aunque durante el punto más alto de la presencia de la plaga se contabilizaron hasta 200. Explicó que actualmente se trabaja en verificar que los animales afectados hayan quedado completamente libres del gusano.
“La estrategia de contención está funcionando, pero aún se tiene trabajo, pues se tienen que verificar que efectivamente los animales estén ya libres del gusano”, indicó.
Olave Leyva estimó que, con la puesta en operación de la planta de producción de moscas estériles reinaugurada en junio pasado en Metapa, Chiapas, con apoyo de Estados Unidos, el control total de la plaga podría alcanzarse en aproximadamente diez años desde el primer caso confirmado, registrado en noviembre de 2024. Esto implicaría alrededor de ocho años más de trabajo.
La planta tendrá capacidad para producir hasta 100 millones de moscas estériles, que serán distribuidas para ampliar la estrategia de control en el país.
Los primeros reportes del gusano barrenador en Hidalgo se emitieron en febrero pasado y, hasta el 12 de agosto, se acumulan mil 161 casos de animales infestados, principalmente bovinos, considerados el principal foco de atención.
Sin embargo, el investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) señaló que los perros representan la segunda especie con mayor incidencia.
Explicó que, durante reuniones con médicos veterinarios colegiados, se detectó que muchos propietarios llevan a sus perros a una primera consulta, reciben el diagnóstico y posteriormente dejan de acudir a valoración.
“Los casos en perros solo se da una atención primaria, se los llevan, pero ya no regresan a una segunda valoración, por lo que se desconoce cómo evolucionó el animal de compañía”, señaló.
Advirtió que esta situación representa un riesgo, debido a que los animales podrían ser abandonados en lugares apartados, donde eventualmente podrían morir y favorecer la propagación de la plaga, ya que las pupas pueden extenderse y afectar a otros animales cercanos.
El especialista hizo un llamado a los propietarios de ganado y animales de compañía para que cualquier herida, por pequeña que sea, sea atendida por un médico veterinario y se complete el tratamiento indicado.
Incluso lesiones derivadas de procedimientos como la vacunación pueden convertirse en sitios donde la mosca deposite sus huevos y posteriormente se desarrolle el gusano barrenador. “Se deben supervisar muy bien heridas en la entrepierna y en la cola del animal”, enfatizó.
Explicó que la extracción de las larvas requiere especial cuidado, pues el gusano puede alojarse profundamente en las heridas y debe retirarse uno por uno.
La mosca que origina el gusano barrenador, Cochliomyia hominivorax, fue detectada en Brasil desde la década de 1970 y posteriormente se extendió por buena parte del continente americano. Debido a que se trata de una especie relacionada con poblaciones originarias de África y Medio Oriente, también es conocida como gusano barrenador del Nuevo Mundo.
La mosca se caracteriza por su gran tamaño y tonalidades verdes y azuladas.
Olave Leyva explicó que, de acuerdo con las observaciones realizadas sobre el comportamiento de la plaga, su ingreso al país ocurrió por el sur, pero posteriormente su expansión se concentró principalmente en entidades del golfo de México, donde las condiciones de clima subtropical favorecen su desarrollo.
En Hidalgo, la plaga ingresó por la región Huasteca y posteriormente se extendió hacia la Sierra Gorda y la región Otomí-Tepehua, favorecida también por la cercanía con Veracruz y Puebla. El movimiento y comercialización de ganado en estas zonas fue uno de los factores que contribuyó a su dispersión.
Posteriormente, los casos llegaron a municipios de la Sierra Baja y el centro del estado, hasta alcanzar puntos del Valle del Mezquital.
El investigador, quien mantiene observaciones en el municipio de Singuilucan, destacó que en esta zona existe una importante actividad de compra de ganado proveniente de entidades como Zacatecas y Aguascalientes, por lo que algunos casos podrían corresponder a animales infestados que fueron introducidos desde otras regiones.
Ante este panorama, consideró indispensable que los supervisores realicen revisiones exhaustivas de los animales y que los propietarios no interrumpan los tratamientos veterinarios, pues la detección y atención oportuna de cualquier herida son fundamentales para evitar que el gusano barrenador continúe propagándose.
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