8M: No es tiempo de ceder ni de callar
Llega marzo y con él, el 8M. El 8 de marzo conmemoramos el Día Internacional de las Mujeres, como un recordatorio de la lucha por nuestros derechos. Es muy importante tener esto presente porque no son derechos que siempre hayan estado ahí o que nos hayan regalado, los derechos son producto de la lucha colectiva de varias generaciones de mujeres. Sólo por poner un ejemplo, pensemos en los derechos políticos en México: las primeras elecciones constitucionales se celebraron en 1824, pero la reforma para que las mujeres pudieran votar vino más de cien años después, en 1953. Como esos derechos, los otros han sido un largo camino también, como los derechos a la salud en general y la salud sexual y reproductiva, la educación, el trabajo, la propiedad, el derecho a una vida libre de violencia.
Hemos avanzado mucho en derechos a lo largo de los años, pero el terreno sigue sin estar parejo por muchas razones, la cultura, la reproducción de prácticas machistas, las lagunas legales, la impunidad, entre otras.
ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas aportan datos relevantes en el informe El Progreso en el Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Panorama de Género 2024. En este revisan los indicadores sobre igualdad de género en relación con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los datos que presentan corresponden a 2023 y muestran que seguimos arrastrando las desigualdades que afectan a las mujeres y las niñas en todo el mundo. El 26.7% de las mujeres adultas experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave; 1 de cada 8 mujeres de 15 a 49 años experimentó violencia sexual o física por parte de su pareja; las mujeres destinaron 2.5 veces más horas por día al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en comparación con los hombres; las mujeres ocuparon sólo 1 de cada 4 escaños parlamentarios y 1 de cada 3 puestos en los gobiernos locales. Recordemos que no estamos hablando de algún momento en el ya un poco lejano siglo XX, hablamos de 2023.
Si no vemos las injusticias es porque no las vivimos, o porque las vivimos, pero las hemos naturalizado. Si no las hemos vivido es porque estamos en condiciones de privilegio. Si usted ha vivido una vida plena, nunca tuvo hambre, fue a la escuela, tuvo siempre atención médica, estudió una carrera universitaria, estudió un posgrado, tiene trabajo estable con un salario digno, valoran su trabajo, tiene sus necesidades cubiertas y puede salir sin miedo, permítame decirle que es parte de la minoría, pero que estos privilegios no han sido para todas. Una vida plena debería ser una posibilidad para todas.
Estamos en un momento crítico. Pensamos que hemos avanzado mucho, pero los gobiernos como el de Trump están demostrando lo fácil que pueden echar abajo derechos ganados legítimamente. No es tiempo de ceder y no es tiempo de callar.
Más de una vez, en las marchas del 8M, he visto carteles que dicen "que el privilegio no te nuble la empatía". Que así sea, que este 8M y todos los días el privilegio no nos nuble la empatía.
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