La carta a Eufemia y los campos de aniquilación

Visto lo visto, en el étimo primo (andamos domingueros, luego del descanso de una semana) está la trampa; como sea de algo me sirvieron las clases de etimologías grecolatinas que, de puro milagro curricular, me dieron en la secundaria y en el bachillerato –cuando los que diseñaban los programas académicos tenían una mínima preocupación de quitarnos lo salvajes.