Ayúdenos Presidenta
En Guanajuato necesitamos ayuda inmediata de la Federación para regresar a la paz perdida. Es cierto, como dice la presidenta Claudia Sheinbaum, que las autoridades de nuestro estado no hicieron una buena tarea, que en los dos últimos sexenios hubo ineptitud y falta de voluntad para evitar lo que hoy vivimos. También es cierto que el PAN se hizo ojo de hormiga y dejó de existir frente a la trágica debacle de 10 homicidios diarios.
Pero Guanajuato también es México y el sufrimiento de sus ciudadanos es tarea primordial de Palacio Nacional. De poco o nada sirve echar culpas, lo que fuera el pretexto de gobernadores y ex presidentes anteriores. Miguel Márquez Márquez culpaba a la Federación cuando gobernaba Enrique Peña Nieto.
Diego Sinhue Rodríguez decía que estaba solo. El presidente López Obrador echaba la culpa al exfiscal Carlos Zamarripa. Una y otra vez lo usaba como su “punching bag” cuando las noticias estallaban con masacres o múltiples homicidios de fin de semana.
La verdad es que los gobernadores panistas no asumieron su responsabilidad. Cuando encontraban muertos cerca de la frontera de Michoacán, acusaban que “nos tiran sus muertos aquí”, cuando la dolorosísima desaparición de una joven se denunciaba, decía que se habían ido al norte con el novio. Otra respuesta increíble e inhumana era decir: “se están matando entre ellos”, como si “ellos” no fueran seres humanos o como si estuviéramos hablando de la guerra en Afganistán. En Guanajuato a nadie se debe matar, sea quien sea o se dedique a lo que sea.
Por eso necesitamos un cambio verdadero en el ánimo de la Federación y del Gobierno de Guanajuato. Un cambio de actitud donde haya un solo objetivo compartido: la paz. Sabemos que nuestra gobernadora Libia García tiene todo el empeño y la decisión de un cambio profundo. Lo que necesitamos de Palacio no son palabras de desaliento, en las que solo haya recriminación por lo que hemos retrocedido o hecho mal, por la pobreza urbana en León o la falta de eficacia de nuestros gobernantes. Necesitamos ayuda urgente, además, palabras de aliento y optimismo.
Sabemos que el secretario de Seguridad Nacional, Omar García Harfuch, tiene voluntad y competencia para detener la criminalidad, la que sufrió en carne propia. Si va a Sinaloa, porque es necesario y urgente, también es importante su presencia en Guanajuato. Si nuestra entidad es la más violenta, es donde más debería luchar el Estado. Sería un mensaje positivo que García Harfuch organizara desde aquí y coordinara la lucha de todas las corporaciones.
Dice con razón la presidenta Sheinbaum que si Guanajuato no hubiera tenido los índices de homicidios tan altos, tendríamos, no un 12% de descenso nacional sino un 20%. Aquí tendríamos más ciudadanas y ciudadanos con vida. Hay quienes dicen malamente que la política de Morena es dejar que nos lleve el caos para conquistar el estado. Jamás hemos creído eso. Lo sucedido fue pura incompetencia local y federal, falta de coordinación y pretextos. Una feria de culpas que convierte a Guanajuato en la tragedia que nunca imaginamos.
Ayúdenos Presidenta, usted puede hacerlo y seguro sabe cómo hacerlo. Son tiempos retadores para la Nación. En Guanajuato hay una planta industrial ejemplar, hay agroindustria que puede crecer al cubo, hay universidades, centros de investigación y empresarios comprometidos. Vienen tormentas desde el norte que pueden dislocar nuestra economía local y nacional. Antes que los partidos está la Patria y con ella lo más valioso: un mejor futuro para las nuevas generaciones.
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