Crisis en Bolivia
Durante este mes de mayo, en Bolivia, se han suscitado manifestaciones populares que han ido en aumento. Estas manifestaciones muestran el rechazo que diversos sectores sociales tienen contra las medidas neoliberales y ultra capitalistas con las que el presidente Rodrigo Paz pretende paliar la marcada crisis económica que aqueja al país.
Recordemos que Rodrigo Paz ganó la elección presidencial en segunda vuelta electoral en octubre de 2025, como candidato del Partido Demócrata Cristiano. Rodrigo Paz es el tercer integrante de su familia en asumir la presidencia de Bolivia; primero la ocupó Víctor Paz Estenssoro, en cuatro mandatos no consecutivos, desde 1952 hasta 1989; luego, su sobrino Jaime Paz Zamora (padre del actual presidente) durante el período entre 1989 y 1993.
Este triunfo de Rodrigo Paz en 2025 cortó las dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo, encabezado por Evo Morales; movimiento que ya se había fragmentado durante el Golpe de Estado blando que sufrió Bolivia en 2019. Recordemos este golpe propiciado por la división en el movimiento izquierdista, las presiones de Estados Unidos, y las diversas protestas impulsadas durante la crisis de 2019. Este golpe terminó por poner en la presidencia a la ultraderechista religiosa Jeanine Áñez durante un conflictivo interinato que duró un año, para luego entregar la presidencia al socialista Luis Arce.
Así, tras medio año de Rodrigo Paz en la presidencia, Bolivia padece crisis económica y manifestaciones populares. Las causas evidentes son: las políticas de austeridad y recortes a subsidios, el desabasto de combustible, los intentos de reforma legal para favorecer a los grandes terratenientes contra los pequeños productores indígenas, y las reformas fiscales que favorecen a las grandes empresas.
Ante las protestas, el gobierno ha respondido con represión; ha impulsado a los sectores conservadores para que se manifiesten contra las poblaciones vulneradas que protestan, y ha abierto los canales diplomáticos para que países como Estados Unidos, Argentina, e incluso Israel, se posicionen en apoyo al gobierno de Rodrigo Paz.
Entonces, si bien las motivaciones son de carácter económico; las causas profundas implican valores identitarios asociados a la lucha de clases y a la racialización. Luego de dos décadas en las que el gobierno (con resultados que pueden debatirse) favoreció a los sectores populares e indígenas históricamente vulnerados, la reacción conservadora regresa al poder mediante las elecciones, y busca reacomodos favorables para la oligarquía blanca, los terratenientes, y los empresarios.
El conflicto se encuentra en desarrollo, pero se suscribe en el contexto de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, claramente injerencista, que tiene la finalidad de asegurar el control político sobre el continente. Así, cuando una hegemonía busca tener el control político sobre las disidencias, el manual totalitario dicta que lo primero en hacer es criminalizar la protesta.
Por eso es importante prestar atención a lo que sucede en Bolivia; ya que eso podría replicarse en los distintos lugares del continente que no se alinean a los dictados de Estados Unidos.
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