Hasta siempre, Raúl
Esta semana ha estado marcada por el gran vacío que dejó Raúl Pacheco-Vega, quien fue un gran investigador, profesor, divulgador, pero, antes que todo eso, fue un gran hijo, gran hermano y gran amigo. Estas palabras buscan honrar su memoria y aportar un poquito al cierre que alguien como él merece.
Raúl Pacheco-Vega fue un investigador brillante, con perspectiva interdisciplinaria y una capacidad de trabajo impresionante, que incluía empezar a trabajar de madrugada, leer mucho, hacer trabajo de campo de manera intensiva, escribir mucho también. Su trabajo es de relevancia global y deja aportaciones muy importantes sobre política pública comparada, política ambiental, gobernanza del agua. De hecho, llegó a participar en Más Allá de la Noticia, precisamente para hablar del agua. Tenía un gran interés en la metodología, sobre todo en los métodos mixtos y en la innovación metodológica.
Ese perfil interdisciplinario tiene que ver con su formación, que inició en Ingeniería Química en la Universidad de Guanajuato y, más adelante, dio un viraje en el Doctorado en Gestión de Recursos y Estudios Ambientales, con énfasis en Ciencia Política y Geografía Humana, en la University of British Columbia. Se movía con facilidad entre diferentes disciplinas, pero también entre diferentes idiomas, hablaba con fluidez inglés, francés y español. Después de regresar de Canadá, tuvo puestos como investigador en el CIDE Región Centro en Aguascalientes y en FLACSO México, pero también daba conferencias y talleres en universidades y centros de investigación de distintos países, como Chile, Francia, Suiza y más.
A Raúl le encantaba dar clases y dirigir tesis. Disfrutaba mucho formar nuevas generaciones de investigadores y ponía todo su entusiasmo en ello. Expresaba una preocupación genuina por apoyar a que quienes habían sido sus tesistas consiguieran plazas, en otras palabras, no consideraba que su responsabilidad como director terminaba el día del examen de grado. Contaba que tenía una “estación de dulces” para sus estudiantes y toda la comunidad de FLACSO México. También contribuyó a la formación más allá de las aulas, su blog reúne cualquier cantidad de recursos para la investigación, estrategias de lectura y escritura académica y mucho más. Esto se extendía a sus hilos de #RPVtips en X.
Por esas vías empecé a conocer un poco su trabajo. Tiempo después, nos puso en contacto Alex Caldera. Raúl, que hacía etnografía, le dijo que estaba interesado en la etnografía digital y Alex le habló de mi trabajo. Nos tomamos un café para hablar de metodología, etnografía e investigación social y salimos de ahí siendo amigos. Compartíamos intereses, como los viajes, pero también detalles, como escribir nuestros apellidos con guion intermedio para honrar a nuestras madres conservando sus apellidos.
Con el tiempo fui descubriendo la gran persona que era. Le gustaban los colibríes, Hello Kitty, las libretas, los plumones (más de una vez le dije que era el niño de los plumones), madrugar, encontrar nuevos restaurantes y cafés, ir de viaje, escribir, enviar memes (muchos), tuitear sus RPVtips. Amaba, admiraba y cuidaba mucho a su mamá, la impulsó a terminar el doctorado cuando ya tenía cierta edad, le encantaba viajar con ella. Tenía amistades de toda la vida y también amistades que fue tejiendo en la academia. Siempre tenía algo bueno que decirnos, siempre tenía una sonrisa, siempre estaba, hasta que nos topamos con la mala noticia de que ya no estuvo. El lunes, cuando Alex Caldera me avisó que le avisaron que había muerto, ni él ni yo lo podíamos creer.
Lo que son las cosas, la última vez que nos vimos fue justamente porque viajamos de León a Aguascalientes para ir a la fiesta de Alex, hace un mes. La última foto que me envió fue hace unos días, que se encontró con Karina y Víctor y se acordaron de mí. El mundo perdió a un gran investigador, pero nosotros perdimos a un gran amigo y su familia perdió a un gran hijo y hermano.
Por cierto, quienes ponemos el foco en lo importante de su persona no eludimos la exigencia de justicia. Raúl no murió, lo mataron y su asesinato debe ser esclarecido. Edgar Guerra, quien también es editorialista en BI Noticias, lo dijo con claridad en un hilo en X: “Difundir detalles innecesarios sobre un crimen no contribuye a la exigencia de justicia; por el contrario, suele desplazar la conversación de lo verdaderamente importante”. El cierre que alguien como Raúl merece no es una nota roja, es que recordemos la fortuna que tuvimos de compartir parte de la vida con él.
Vuela alto, Raúl. Gracias por tanto.
Raul Pacheco-Vega, PhD – Understanding and solving intractable resource government problems
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