La experiencia es más que éxitos y fracasos
Este domingo terminan los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Italia y hay mucho que reflexionar en torno a ellos, la idea del éxito y del fracaso, así como la experiencia.
A lo largo de estas dos semanas, vivimos momentos realmente emotivos. Aquí resaltaré los que nos regalaron Regina Martínez y Donovan Carrillo. De entrada, Regina Martínez es la primera mexicana que compite en esquí de fondo 10 kilómetros, debutó en Juegos Olímpicos este año. Finalizó su carrera en último lugar, pero no deja de hacer historia al ser la primera mexicana en esa prueba. Al cruzar la meta, fue recibida con mucho cariño por sus compañeras y amigas, las también esquiadoras de Estados Unidos, Brasil y Suecia, en un momento bellísimo de sororidad. En otro escenario, Donovan Carrillo, participó por segunda vez en Juegos Olímpicos de Invierno en patinaje artístico. En la final, dio la que quizás ha sido la mejor actuación de su vida. Su cara reflejó la plenitud y la satisfacción de alguien que siempre ha dado lo mejor de sí. Quedó lejos de los primeros lugares, pero superó sus propios niveles y nos representó con orgullo.
Alguien me dijo alguna vez que lo bonito del deporte competitivo es que se entiende que a veces se gana y otras se pierde, pero que siempre se vuelve a competir, a buscar mejores resultados. En el deporte el éxito no sólo se mide en medallas, a estas llega la minoría, pero todas las personas que compiten en Juegos Olímpicos son las mejores del mundo en sus deportes, lo cual no es menor. Sin embargo, hay mucha presión sobre las y los deportistas y esta se incrementa mientras más suben. En las narrativas mediáticas y en las pláticas en la vida cotidiana, a veces ponemos más atención en el fracaso que en el crecimiento.
Esto lo vivió Ilia Malinin, quien participó representando a Estados Unidos en patinaje artístico. Había ganado muchas competencias internacionales. En estos Juegos ganó medalla de oro por equipos, pero no le fue igual de bien en la final individual. Se cayó literal y simbólicamente. Las caídas parecían ser más relevantes que haber sido el número 1 en todo lo demás. Hubo encabezados como “¿Por qué el astro del patinaje artístico fracasó en Milano-Cortina?”, o bien “¿Pero qué pasó? Ilia Malinin falla en el patinaje artístico y Mikhail Shaidorov se lleva el oro”. En su cuenta de Instagram publicó que “aquellos que parecen los más fuertes pueden estar todavía luchando batallas invisibles por dentro”.
En esta línea, Eileen Gu, deportista china-estadounidense que ganó dos medallas de plata en esquí acrobático, se posicionó muy claramente frente a un periodista que se atrevió a preguntarle si ganar esas dos platas era perder dos oros. Su respuesta fue impactante: “Soy la esquiadora más condecorada de la historia, creo que eso es una respuesta por sí misma. ¿Cómo decir esto? Ganar una medalla en los Juegos Olímpicos es una experiencia que le cambia la vida a cualquier atleta. Lograrlo 5 veces es exponencialmente más duro, porque cada medalla es igual de dura para mí, pero eso aumenta las expectativas de los demás. Entonces, en la situación de ‘perder’ dos medallas, para ser franca contigo, pienso que es una perspectiva ridícula para tomar. Estoy mostrando mi mejor esquí, estoy haciendo cosas que nunca había hecho antes y eso ya es más que bueno, pero gracias”.
Regresando a la delegación mexicana, vemos que no se trajo medallas, pero va ganando experiencia y va ampliando su espacio en Juegos Olímpicos de Invierno. Sin embargo, otra vez se trata más de esfuerzos de las y los deportistas, sus familias y, en el mejor de los casos, sus patrocinadores, que de programas integrales de apoyo al deporte de alto rendimiento en este país. El esfuerzo de estas y estos competidores es aun mayor, puesto que este es, evidentemente, un país sin nieve, pero también sin infraestructura para entrenar en estos deportes.
En este espacio editorial también he insistido mucho sobre el valor de las representaciones en los medios. Encontrar figuras con las que podamos identificarnos siempre ayuda a pensar que podemos lograrlo, en diferentes ámbitos. Las y los deportistas de alto rendimiento son la minoría, pero inspiran a las mayorías en un país como el nuestro, que necesita poner más atención al deporte. La experiencia es mucho más que éxitos.
-
Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.
Imagen