La Hidrotermópolis de Aguascalientes

En su poema “Hidrotermópolis”, Pepe Nava, pseudónimo de José F. Elizondo, decía: "Aguascalientes, la del agua caliente, que lo mismo mejoran los reumas que deja inmediatamente cualquier pollo sin plumas, yo lo sé".

Lejos estaban entonces de las preocupaciones que ahora nos aquejan por la escasez de agua, a los baños de Ojocaliente venía por la Alameda una sequía de agua casi hirviendo, porque la gente se bañaba en un entorno fresco y agradable, cuando la fundación en este llamado Valle de los Romeros, fueron los manantiales Ojocaliente y de la Cantera los que incentivaron a los exploradores españoles que provenían de Lagos, entonces todavía no de Moreno, a solicitar mercedes de tierra que constituyeron los primeros asentamientos en lo que sería el Barrio de Triana, equívocamente llamado El Encino. Pasarían muchos años antes de que llegara la imagen del Cristo traída de Pinos, Zacatecas. En el templo de Triana, se veneraba a San Miguel Arcángel, luego patrono de la Diócesis.

La escasez de agua se empezó a resentir a principios del siglo XX, cuando el crecimiento de la ciudad, la disminución de los flujos pluviales y la sobreexplotación hicieron retensar la conveniencia de alentar el crecimiento de la población.

La inercia ha sido fuerte, el consumo se ha incrementado, algunos cultivos como los de la alfalfa para la cuenca lechera que quisimos ser, consume muchísima agua, demasiada. La industria, afortunadamente, ha sido consiente, y se ha orientado a empresas que reciclan en buena parte el agua que utilizan, y en general, a pesar del consumo alto, aún no han colapsado los pozos.

En los últimos años, el gobierno de Otto Granados, y el Ayuntamiento, con la aprobación del Congreso, concesiono el servicio de agua a la empresa Générale des Eaux, que luego se transformó en Veolia, desde entonces una empresa privada mercantil se ha hecho cargo de un servicio que, ahora la Constitución considera derecho fundamental. 

Hubiera bastado ese cambio constitucional para revisar la concesión, pero los gobiernos municipales prefirieron esperar, ahora, al frente del organismo municipal se encuentra de encargado el Ing. Rafael Berumen, si no el que más, uno de lo más expertos que saben del tema del agua, él ve con relativo optimismo el problema, replanteando la distribución, rehabilitando los pozos, utilizando nuevas cuencas, y en general, saneando el sistema. 

Tendríamos un respiro por un buen rato, como dice el refrán: “Ahora sí, violín de rancho, ya te agarró un profesor, es todo por hoy, hasta una próxima, sí la hay”.

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Jesús Eduardo Martín Jáuregui
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Marín Jáuregui, Aguascalientes, Opinión

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La Hidrotermópolis de Aguascalientes

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