La Lista de los Estudiantes y los “no sabo kids”

La próxima vez que escuchen a alguien decir que la juventud es apática, recuerden dos casos: Serbia y Estados Unidos. 

Hace un par de años, el 1º. de noviembre de 2024, se derrumbó una marquesina de hormigón en la entrada de la estación de tren de Novi Sad, en el norte de Serbia, causando la muerte de 16 personas. Aquello fue la gotita que derramó el vaso y detonó un movimiento muy amplio, liderado por jóvenes que denunciaban la corrupción y la negligencia en su país. La protesta no se quedó ahí, sino que derivó en un movimiento amplio que conformó la llamada Lista de los Estudiantes, que postuló a profesores, activistas y otras figuras públicas a cargos de elección popular en las elecciones que se llevaron a cabo hace un par de semanas. Se veía venir y ocurrió, la Lista de los Estudiantes obtuvo la victoria y puso fin al dominio de 14 años de Vucic. El reto ahora es enorme, por un lado, por lo que implicará cumplir la promesa de limpiar y, por otro lado, porque el paso de movimiento social a gobierno siempre es complicado.

Mientras tanto, en Estados Unidos fueron las elecciones intermedias. Los dos años más recientes han representado una época muy oscura. Quizá lo más evidente ha sido el endurecimiento de las políticas migratorias, que no se han limitado a controlar y deportar, sino que se han basado en los discursos de odio, la discriminación, la humillación y la crueldad extrema. Se ha construido un régimen de terror, con la presencia de ICE y sus agentes encapuchados en vehículos no oficiales, en el cual muchos migrantes e, incluso, algunos ciudadanos han sido asesinados en la vía pública o han muerto en situaciones no aclaradas en centros de detención. La gente no olvida, no esta vez. Si bien todo este tiempo se han mantenido las protestas, en las semanas recientes fueron más evidentes las marchas de jóvenes, sobre todo de origen latino y afroamericano, que invitaban a votar. Particularmente, hay generaciones más jóvenes, que nacieron allá, pero son de familias latinas y hablan más inglés que español. De ahí viene el término “no sabo kids”, porque no saben español, pero claramente sí supieron darle la vuelta al escenario político, salieron a votar honrando a sus familias que no podían hacerlo. Obviamente no fueron el único factor, pero fueron uno muy importante, en el triunfo arrasador del Partido Demócrata. Así, el actual presidente, su movimiento MAGA —make America great again— y el Partido Republicano perdieron fuerza ante el tsunami azul, que lleva a posiciones clave a figuras políticas muy diversas: hay mujeres, personas de origen latino, afro; de religiones como la católica, judía y musulmana; algunas con una agenda más progresista que otras. También ahí el reto es enorme, los demócratas ganaron un poco por afinidad política y un poco por el voto en contra del régimen que actualmente domina.

Lo que me interesa resaltar es que las y los jóvenes jugaron un papel clave para oponerse a las políticas que les niegan la posibilidad de ser libres y mantener un marco de derechos; que, en esos dos casos, las protestas no se quedaron en las calles, sino que llegaron a las urnas; y que las disputas políticas también son disputas simbólicas en torno al sentido de futuro.

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Dorismilda Flores-Márquez
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