Nuevo Desorden Mundial
Actualmente, la geopolítica global padece el estrago de un Nuevo Desorden Mundial. Durante casi un siglo, ciertos estamentos de poder y dominio se fincaron en la ficción de la supremacía occidental (encabezada por Estados Unidos), y en el funcionamiento de organismos internacionales (como la ONU o la OTAN); sin embargo, ahora vemos cómo ocurre la decadencia de occidente con Estados Unidos como el ancla más pesada en este derrumbe.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se propagó el espejismo de que Estados Unidos terminó el conflicto con los ataques nucleares contra Japón. Esta ficción se fortaleció con la creación de la Organización de las Naciones Unidas, con sede en Nueva York.
A partir de ahí se estructuró un pensamiento global de que Norteamérica era el policía del mundo, impulsado por un discurso de que Estados Unidos representaba la democracia y la libertad, ante la amenaza comunista y de los regímenes orientales antidemocráticos. La Guerra Fría, la propaganda mediática, y la imposición de las políticas estadounidenses en distintos países del continente son prueba de ello.
En la comunidad internacional -sobre todo en las potencias globales occidentales- se dejó crecer ese mito. Los países de Europa, por ejemplo, por mucho tiempo han considerado a Estados Unidos como su aliado. Las potencias emergentes o los países en vías de desarrollo de occidente, poco o nada podían opinar; o se sometían o padecían la presión diplomática, bélica, o económica de Norteamérica. Este fue, por casi un siglo, el Orden Mundial. Sin embargo, ahora la situación de Estados Unidos ha desordenado ese presunto orden geopolítico.
La liberación de los Archivos Epstein, el riesgo latente de Guerra Civil en Norteamérica, las acciones locuaces y autoritarias de Donald Trump, el desprecio ante el Derecho Internacional, los vínculos con el genocidio israelí, la contaminación de su gobierno con fanáticos religiosos cristofascistas, y las continuas violaciones a los Derechos Humanos dentro y fuera de Estados Unidos, han hecho que este país pierda toda legitimidad como policía del mundo y haya dejado de ser ese mítico referente de Democracia y Libertad.
En este Nuevo Desorden Mundial existe la tendencia de que las potencias consolidadas occidentales vean que Estados Unidos es más una amenaza que un aliado, y que congraciarse con este país comienza a ser un estorbo. Igualmente, las potencias emergentes y los países en desarrollo, comenzarán a tener la posibilidad de cortar la subordinación económica y diplomática con Norteamérica, para aliarse entre ellas o con los nuevos nodos de poder global que representan China, Rusia, o la India.
Cuando eso suceda, que podría ser pronto, entonces hablaremos de un Nuevo Orden Mundial. Mientras tanto, sólo queda lidiar con el desorden.
-
Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.
Imagen