Perspectiva: El futuro llega pronto
Fue Enrique, mi hijo, quien me mostró la primera página del nuevo mundo cuando abrió la dirección digital de un invento: ChatGPT. El nombre provenía de la empresa OpenAI, la primera en salir. Fue hace 3 años, en diciembre de 2022. Era difícil comprender de qué se trataba el “Generative Pre-Trained Transformer”. No importaba tanto el nombre como lo que significaría para la humanidad en los próximos tres años.
Fue el disparo de arranque de una tecnología y una ciencia nuevas para ciudadanos de todo el mundo, que la adoptaron de inmediato: un millón en diciembre de 2022 y más de cien millones en enero de 2023. A mediados de 2025, más de 700 millones de personas usaban ChatGPT. Cada mes la aplicación tiene más de 5 mil millones de visitas. La velocidad de adopción no tiene precedentes.
En tres años surgieron muchas plataformas: Claude, Gemini, Grok, la china DeepSeek y ahora aparece un enorme árbol del que se desprenden cientos de aplicaciones. En Youtube, Facebook, Instagram y TikTok hubo una explosión de intérpretes, asesores, críticos y cronistas de la revolución. Lo que nunca habríamos imaginado. Llegó un tsunami de dinero para invertir en centros de datos y plantas generadoras de electricidad que los alimenten; regresó la energía atómica. China, con cerca de 10 millones de gigavatios, superó a todo el mundo con una generación de energía equivalente a la de Estados Unidos, Europa e India. De ellos es el futuro; lo están preparando.
En el horizonte, descubrimos científicos que hoy son galardonados con el Premio Nobel por la invención de la IA y por sus servicios a la humanidad. Demis Hassabis, de DeepMind, describió con su programa AlphaFold 200 millones de proteínas. Ray Kurzweil, uno de los visionarios de la IA, pronostica que en otros tres años tendremos inteligencia artificial general. Quiere decir que podrá tener la misma capacidad, o incluso más, que cualquier ser humano para aprender, investigar y hacer ciencia.
Expertos dicen que la economía actual en Estados Unidos está sostenida por la competencia en IA. Incluso se menciona una “burbuja” en los mercados de valores, como la de los puntos.com, al inicio del siglo. El temor es que las inmensas inversiones no puedan pagarse a menos que la productividad avance como nunca antes. Aunque la vida cotidiana nos dice que cada día recurrimos más a las plataformas, estamos lejos de aprovechar su potencial. Hace tres años, el 90 % de las búsquedas en internet se realizaban en Google. Desde hace tiempo, en Perplexity hemos encontrado una buena forma de obtener respuestas a partir de múltiples fuentes. Pero Google, que tal vez sea la empresa más competitiva, cuenta ahora con Gemini 3, que, según expertos, ha retomado el liderazgo.
Los modelos comienzan a diferenciar sus servicios. Hay IA gratuita con bajo volumen de uso o integrada en programas de Microsoft, Google y Meta; modelos de entrada por 20 dólares al mes y potentes plataformas como Grok 4 Heavy o ChatGPT 5 Pro, por 300 y 200 dólares mensuales, respectivamente. Mientras escribo, un programa (Grammarly) sigue mis palabras y marca con precisión dónde hay un error o cómo puedo mejorar la claridad. No siempre estoy de acuerdo con los cambios que sugiere, pero es una ayuda inmediata e invaluable.
Lo que viene es de ciencia ficción. Robots humanoides, moto drones, exoesqueletos, vehículos autónomos…
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