Perspectiva: La lucha de Loret
Latinus, la empresa de información encabezada por Carlos Loret de Mola, cumple 6 años de hacer periodismo contestatario, de crítica al poder. Todo comenzó como un contraste con las decisiones de la 4T, justo antes de que estallara la epidemia. En ese entonces pensamos que sería un proyecto temporal, impulsado por políticos adversarios de Andrés Manuel López Obrador.
Pronto reunió a voces diversas entre periodistas e intelectuales: Jesús Silva-Herzog, Héctor Aguilar Camín, Lorenzo Córdova, Héctor de Mauleón, Arturo Sarukán, ex embajador en Estados Unidos, y Víctor Trujillo, el payaso Brozo, entre otros. La respuesta no se hizo esperar. De inmediato el régimen contestó con un presidente descompuesto y agresivo.
Atacó desde la mañanera al periodista publicando supuestos ingresos de decenas de millones. Algo fuera de la ley porque es una violación de los derechos de privacidad de datos, pero a AMLO lo último que le interesaba era cumplir la ley, sobre todo cuando se trataba de lastimar a medios y periodistas.
La respuesta de Loret fue redoblar las investigaciones periodísticas sobre los miembros de su gabinete y de su familia. Recordamos la publicación de la Casa Gris en Houston, habitada por José Ramón López Beltrán. Aunque la nota inicial fue de Raúl Olmos, miembro de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, la información se viralizó debido al persistente cuestionamiento de Latinus al hijo del presidente. Después vendría la revelación de llamadas telefónicas de Amilcar Olán, un contratista favorecido por los hijos de AMLO y por funcionarios de Palacio.
La audiencia de Latinus creció y su influencia en otros medios informativos independientes se amplió. Vinieron otras voces disidentes, como la de Atypical TV y la de Carlos Alazraki. El abanico se amplió con programas de radio abiertos a todas las opiniones, como, en particular, Radio Fórmula, con Azucena Uresti, Ciro Gómez Leyva, Pepe Cárdenas y Joaquín López Dóriga. Al final del sexenio pasado, se unió a la oposición desde los medios, en concreto, TV Azteca, después de la amarga disputa de Ricardo Salinas Pliego con AMLO y luego con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Hay un amplio abanico de periodistas independientes que investigan. Ramón Alberto Garza, con su Código Magenta, descubrió el entramado del huachicol fiscal desde los mandos de la Marina. El Grupo Reforma y El Universal son medios que han luchado por su independencia, con articulistas de alto nivel, sin censura. Paco Calderón, el mejor cartonista de México, es un genio al describir la vida nacional desde su perspectiva liberal.
Debemos celebrar que en el país se han mantenido voces variopintas que hablan de la libertad. Unas son más sólidas y otras más aventuradas. La diferencia radica en la veracidad de los hechos que narran. Hoy, en las redes sociales, se estima que la mitad de los posteos son inexactos o falsos. Como dice Loret, “nos atacaron, pero nunca pudieron decir que nuestra información fuera falsa”.
Cuando decían que México se convertiría en otra Venezuela, siempre pensé que aquí hay una gran diferencia: el país es grande y complejo, y difícil de gobernar bajo un gobierno puramente autoritario. Mientras tengamos libertad de expresión, siempre habrá posibilidad de cambio. Además, la multiplicidad de fuentes de información hace imposible que el gobierno quiera o pueda acallar a los más críticos. Durante el gobierno de AMLO lo intentaron, pero fracasaron. Lo más que pudieron hacer fue premiar a algunos medios afines, como La Jornada, con voluminosas pautas publicitarias.
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Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.
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