Tsunami Político
Los últimos días que hemos vivido los mexicanos han sido un tsunami, entre la negación y la vergüenza de algunas fotografías con los abogados del “Mayo” Zambada y por otro lado, la iniciativa de la ley del nepotismo que, con muy buena intención, fue lanzada desde el Ejecutivo Federal y fue semi-frenada en la soberana representación popular porque el entendimiento de nuestros legisladores es que el nepotismo se da solamente si tú eres cabeza de una institución o si tienes una responsabilidad y contratas un familiar hasta en quinto grado.
No, esa es sólo una forma de nepotismo: “Compadre, tú contrata a mi familia y yo contrato a la tuya porque son profesionales de ‘alta calidad’”. Eso no es así. Vayamos por partes:
El discurso corporal frente a la negación de las fotografías es muy elocuente porque quienes han estado negando su relación con los abogados no muestran su mirada frente a las cámaras, tampoco frente a los auditorios. Tienen un comportamiento corporal de micromovimiento, son muy tensos. Su sonrisa es muy forzada y tienen una postura cerrada.
Vimos a nuestro paisano zacatecano, Ricardo Monreal, defender a su familia, que son 13, de una manera que no venía al tema, pues le estaban preguntando otra cosa. Esa posición cerrada lo delata.
Por otro lado, no tener la culpa es un tema importante de todo político y lo canaliza a través de intereses estratégicos, es decir, “nuestro movimiento e ideología nos va llevando por esta pauta”, la pauta estratégica del quehacer político de esa parte o también por presión ideológica. Es decir, la convicción que tenemos en este comportamiento es así.
La otra es la moda de Andrés Manuel: “la culpa es de Calderón”. Ese tercero va a culpar todo, y eso no es un descubrimiento de él, desde hace mucho tiempo las policías siempre sacaban un presunto responsable y a él se le adjudicaba todo.
La otra es no dañar su imagen -hoy en día eso les importa muchísimo- y desde luego, evitar los castigos que corresponde a lo político, legal y -lo que más les preocupa- lo electoral. Necesitan un curso de ética aplicada.
Un curso de ética que vaya a la transparencia, responsabilidad, integridad, imparcialidad, justicia, educación y cultura para formar hábitos deseables en la construcción de nuevos políticos. Que, por cierto, los abogados del “Mayo” Zambada están en el ejercicio de su profesión.
El problema no es que ellos ejerzan ese trabajo, el problema es ¿Cómo lo hicieron quienes se dicen políticos, por haber salido fotografiados con ellos? De manera tal que, todo este desprestigio, o este boato contra los abogados está mal dirigido mediáticamente, pero lo provocaron quienes hoy niegan esas imágenes.
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