La necesidad de sacrificar a alguien
Hay calendarios que no sobreviven por tradición, sino por precisión.
Semana Santa persiste porque nombra, con una lucidez incómoda, uno de los mecanismos más estables de la vida colectiva: cuando una sociedad entra en crisis, rara vez distribuye con honestidad la responsabilidad; casi siempre busca condensarla en una figura visible, útil y sacrificable.
No es un fenómeno religioso.
Es un reflejo político.