El reinado de Isabel terminó oficialmente cuando el Lord Chambelán rompió simbólicamente su Varita de Oficio y la colocó sobre el ataúd de la monarca; esta varita se enterrará con el ataúd.
De los momentos más emotivos durante el funeral fue cuando se retiró del ataúd la corona del Estado Imperial, así como el cetro y el orbe que pertenecieron a la reina Isabel II