Ayuso en Aguascalientes
Más allá de la polémica o las sandeces que se han dicho sobre la visita a Aguascalientes de Isabel Díaz Ayuso, que es la presidenta de la Comunidad de Madrid desde hace siete años y en donde ha ganado las elecciones tres veces consecutivas, hay que decir que es el tipo de relaciones de alto nivel que cualquier gobierno local, de cualquier partido, debiera establecer por sistema para evitar la endogamia y el provincianismo a los que estamos tan habituados los aguascalentenses.
En otras palabras, hay que abrirse mucho más al mundo, y Madrid y España en su conjunto son un ejemplo de progreso y crecimiento que México y sus estados debieran seguir.
Por razones de trabajo, he vivido o he estado relacionado con ese país desde hace décadas y es uno de los casos más exitosos que he observado entre los países de desarrollo medio y alto, al igual que Chile, Portugal o Corea del Sur por ejemplo. Ese logro ha sido el resultado de políticas públicas consistentes y de buena calidad, de entornos nacionales e internacionales, como el ingreso de España a la UE, muy favorables, de estabilidad y desde luego de gobiernos eficientes y competentes, todo lo cual debiéramos estudiar, adaptar y adoptar.
No es una casualidad que el Partido Popular, el partido al que pertenece la señora Ayuso, lleve treinta años seguidos gobernando la Comunidad de Madrid, y que Madrid sea la segunda ciudad con mejor calidad de vida del mundo según el ranking Quality of Life 2025, sólo por detrás de París. Solo como dato: en 2025 el PIB per cápita de los madrileños fue de 44 mil 749 euros, 37% más que el PIB per cápita de todo España como país y, más contrastante aún, muy por encima del PIB per cápita de México, que ese año fue, también en euros, de 12 mil.
Digo, Madrid es Madrid.
Cualquiera que la visite podrá comprobar la extraordinaria eficacia que ha alcanzado en su sistema de movilidad y transporte públicos; en la calidad de sus vialidades; en el manejo de su sistema de agua potable y tratamiento o en la espectacular infraestructura de sus áreas verdes y su desarrollo urbano.
Muchos podrían preguntarse que todo eso está muy bien, pero qué tiene que ver con Aguascalientes. Pues una cosa muy sencilla: nuestros gobiernos debieran aprender mucho más de estos casos de éxito para ver cuáles han sido los factores centrales. Es decir, visión y altura de miras. Me detengo solo en algunos.
El primero es que ha ejecutado una política consistente y ordenada de atracción de inversión y talento. Madrid atrae casi el 65% de la inversión extranjera que llega a España. Tiene una política fiscal muy competitiva que facilita la creación de empresas, captando emprendedores y talento, lo que la sitúa en el Top 10 del Global Power City Index. Recibe más de 11 millones de turistas al año, los cuales permanecen más tiempo en la ciudad, y es una ciudad segura con una espectacular oferta cultural. Según la consultora Barnes, Madrid es la ciudad más interesante para que grandes capitales inviertan y de allí deriva que la población extranjera en la capital española ha crecido un 20% desde 2016.
Y finalmente hay que destacar que, en los últimos años, aunque les duela a algunos de nuestros oportunistas locales y provoque esquizofrenias tan infantiles como se vio, Ayuso se ha convertido en la figura de mayor relevancia, peso y visibilidad en la vida política española y ahora también en varios países de América Latina por su trabajo en favor de la democracia y las libertades. No es casualidad que a muchos morenistas y emecistas les entra pavor con su visita porque Ayuso representa justamente todo lo contrario de lo que ellas y ellos son.
Esperamos que esta relación se multiplique y sirva para que Aguascalientes y otros estados se abran, vean y aprendan de estos casos de éxito.
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