El escándalo en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral
El tema que hemos vivido esta semana es, sin lugar a dudas, el escándalo en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral y no precisamente en el órgano colegiado, sino en la presidencia, lo cual pone en riesgo a toda la autoridad moral, este, que se tiene en la herradura de la democracia por quienes lo integran.
De manera que a mí me parece que desde el punto de vista político, ético, jurídico y de responsabilidad social, debe de haber una acción que permita devolverle al pueblo de México la garantía de que el administrador de las elecciones llevará a buen puerto la elección de 20,061 cargos de elección popular que tiene bajo su responsabilidad y que no sustenta con estos comportamientos de recursos, de relaciones con proveedores importantes del Instituto.
Cuando digo importantes quiero decir que llevan contratos muy sustanciosos. El electorado mexicano que sumamos más de 102 millones, debemos de tener la claridad que no hay nada que ocultar. Hay que otorgar el beneficio de la duda.
Hay que otorgar y darle la responsabilidad de que no sea culpable. Pero alguien lo tiene que demostrar. Sin embargo, al manejar un proceso electoral caminando en rumbo, no puede haber una tolerancia hacia este tipo de acciones eh mediáticas.
Más todavía porque la Auditoría Superior Nacional ha iniciado y nos ha dicho a través de un boletín que tiene indicios de que ha habido malos manejos.
En entre tanto esto sucede, es importante recuperar la confianza del electorado, del pueblo mexicano en el Instituto Nacional Electoral tan golpeado que ha sido en los últimos años y que tanto bien ha causado a México en 100 en 33 años en el cual ha organizado 350 elecciones y en todas ha obtenido una enorme satisfacción política, una satisfacción ciudadana, una satisfacción moral y ética de el mandato de las urnas.
Esa es el lenguaje mágico de boleta transformada en voto y el voto transformado en poder público, ha sido un éxito en México en los últimos años y la clave está en que el Instituto administra el procedimiento, pero quien organiza las elecciones es la ciudadanía porque es la autoridad que está en la casilla donde los ciudadanos votamos y donde la directiva hace la sumatoria de cuál es la realidad por la cual se desenvolvió esa casilla.
Esperemos que esto se resuelva.
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