El INE ante su relevo
Se encuentra en curso el relevo de tres consejerías del Instituto Nacional Electoral (INE), proceso clave para el orden político de nuestro país por tratarse de la autoridad que se encarga de organizar elecciones en México.
Paréntesis: El Consejo General se integra por una Presidencia, diez consejerías, representantes del Poder Legislativo y los partidos políticos, así como la persona titular de la Secretaría Ejecutiva. Se trata de un órgano colegiado donde la función electoral se ejerce en grupo, con el fin de proteger la democracia de sesgos individuales y garantizar que existan distintos puntos de vista en torno a decisiones trascendentales.
Es así que la Cámara de Diputaciones elegirá a quienes sucederán a Claudia Zavala, Dania Ravel y Jaime Rivera, quienes cerraron airosamente su ciclo en el máximo órgano decisorio del INE el 3 de abril pasado; quienes cubran sus vacantes, desempeñarán el cargo hasta 2035. Si bien, desde 1996 el nombramiento de consejerías electorales recae sobre los y las diputadas, sectores de la sociedad civil y la academia han expresado su desconfianza en el procedimiento.
Antes de continuar, una nota al pie: la renovación parcial del INE comenzó con la convocatoria emitida el 19 de marzo de 2026 y continuó con el registro de aspirantes del 23 al 27 del mismo mes. La lista de perfiles creció de 395 a 410, luego de que el Comité Técnico de Evaluación acordara la incorporación de 16 personas. La evaluación comprenderá del 30 de marzo al 17 de abril, mientras que la votación final en el Pleno está prevista para el 22 de ese mes, o bien, insaculación el día 28 en caso de no lograrse acuerdos.
Por cierto, el Comité Técnico de Evaluación –conformado por Marcela Elena Fernández, Rubén Jesús Lara, Selene Cruz Alcalá, Irma Ramírez Cruz y Miriam Rodríguez Armenta– deberá seleccionar a las cinco personas mejor evaluadas por cada cargo vacante, es decir, entregar una lista con quince nombres al Legislativo.
Dicho lo anterior, aclaro que no es nuevo que las consejerías del INE surjan de negociaciones entre fuerzas políticas, de hecho, este mecanismo busca que la autoridad electoral se componga de una pluralidad de voces pues –insisto– la colegialidad es una herramienta para solucionar el conflicto político con consensos reglamentados. Sin embargo, la configuración de la actual Legislatura ha permitido al partido que gobierna imponer su mayoría en muchas decisiones, lo cual acrecienta el temor a la designación de perfiles afines a este.
En un sistema democrático, las decisiones no deben depender del criterio de una misma persona o partido, ya que esto facilitaría la arbitrariedad, los favoritismos y el abuso de funciones. Al ser órganos colegiados, las autoridades electorales deben ser espacios heterogéneos en los que cada movimiento sea dialogado y debatido desde diferentes visiones. Hacemos votos para que las próximas designaciones hagan posible esa dinámica.
-
Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.
Imagen