¿Están aprendiendo los niños de Aguascalientes?
Normalmente, en cualquier actividad sensata de cualquier país civilizado, las personas que trabajan son evaluadas en función de los resultados que alcancen y de la responsabilidad con que se conduzcan.
Pero eso, en México, no sucede. Aquí se paga el sueldo sin importar si cumplen con sus obligaciones. Con algunas excepciones, este es el caso de los maestros y de su organización sindical que se ha convertido en una modalidad de delincuencia de cuello blanco.
Pero empecemos por el principio. La semana pasada se anunció con bombo y platillo que los festejos del día de maestro en Aguascalientes costarán 15 millones de pesos. Además, se les dará un dinero extra solo por esa celebración. Eso por una parte.
Y por otra, los impresentables diputados locales se disponen a aprobar una reforma legal para sancionar a “quienes formulen señalamientos falsos contra maestros, directivos o personal de apoyo”, así como lo oye. Esto quiere decir que usted no podrá denunciar a un maestro que sea violador o que golpee a sus alumnos o cualquiera de esas conductas. Se trata de sancionar a la víctima y no al victimario.
Pero hay algo peor que es el hecho de que a los maestros se les paga su salario y sus bonos sin que den resultados, es decir, sin evaluar que sean lo suficientemente buenos como para que los niños aprendan bien en la escuela. Esto es un escándalo y vamos a los datos duros.
Primero que nada, a diferencia de la reforma educativa del sexenio antepasado, el gobierno morenista liquidó los procesos transparentes y rigurosos de ingreso, promoción y permanencia en la carrera docente. En su lugar, recurrieron a la práctica de "basificar" maestros -es decir, regularizar, contratar o designar discrecionalmente sin filtros de calidad ni concursos de verdad- lo que permitió incorporar por ese atajo a 950 mil presuntos docentes en los seis años anteriores.
El segundo daño es que esos profesores están formando una generación de reprobados. Miren ustedes. En 2023 y en 2025 se hicieron dos evaluaciones diagnósticas en todo el país.
En la primera de ellas, el porcentaje de aciertos en las pruebas de lectura y matemáticas de alumnos de Aguascalientes entre 2º de primaria y 3º de secundaria apenas alcanzó el 43 por ciento en promedio mientras que el mínimo aprobatorio era de 60 por ciento.
Esto quiere decir que están reprobados en casi todo. Y hubo casos peores como los de secundaria que solo pudieron contestar correctamente el 34 por ciento de los reactivos de las pruebas.
Y en la segunda evaluación, presentada en 2025, los estudiantes de Aguascalientes de primaria y secundaria fueron evaluados mediante rúbricas con criterios de valoración. Cada una tenía 4 niveles de desempeño que corresponden a las respuestas de los estudiantes en los campos formativos incluidos que eran Lenguaje, Ciencia, Ética y ciencias sociales, y Humanidades. Y las calificaciones tenían 4 niveles: alta, media, baja y reprobado, puesto así para mayor claridad. El máximo puntaje posible que un estudiante podía obtener era de 20 puntos y el mínimo aprobatorio era de 12 puntos.
Pues bien, en promedio, los estudiantes de Aguascalientes de 3º de preescolar a 3º de secundaria sacaron, en todos los campos formativos, solo 11 puntos sobre los 20 posibles. En conclusión: el desempeño de estos estudiantes en esta evaluación también fue dramáticamente malo.
Entonces, es válido preguntar si política, moral y legalmente es correcto que les hagan fiestas con bonos y demás a maestros que no están haciendo su trabajo que es asegurarse de que los niños aprendan. La respuesta sale sobrando.
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