La IA en campaña

La inteligencia artificial no pidió permiso para instalarse en nuestra vida personal, familiar o social; tampoco en la política y su interminable disputa por el poder.  A tan solo tres años de su lanzamiento, las apps basadas en tecnología generativa han colonizado actividades que van desde encontrar la receta de un platillo hasta diseñar una estrategia electoral. 

Si bien la IA es capaz de optimizar los procesos democráticos, también plantea desafíos éticos y  la desinformación es uno de los principales. Los videos hechos mediante dicha herramienta se han adueñado de las campañas en países con elecciones desde 2023. Contenidos visuales, acústicos o en texto donde tal candidata o candidato confiesa un acto de corrupción, se baja de la contienda o dice una barbaridad, con una voz idéntica, gestos semejantes e, incluso, la misma ropa, circulan con rapidez a través de los teléfonos celulares, desafiando nuestro propio sentido común.

Frente a este fenómeno, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) recomendó a las autoridades electorales tomar medidas contra la propagación de noticias falsas, fortaleciendo la gobernanza regulatoria y la supervisión humana. En su informe titulado "De la promesa a la práctica: La IA en la administración electoral" presentado en junio del presente año, el organismo advirtió que, para evitar daños a la democracia, la adopción de la tecnología debe realizarse bajo los principios de transparencia, protección de datos personales y derechos humanos.

En México, el INE ha incorporado la inteligencia artificial en varios de sus lineamientos rumbo a los comicios de 2027. Los “Lineamientos Generales para la cobertura de las precampañas y campañas del Proceso Electoral Federal 2026-2027” reúnen recomendaciones para que los medios de comunicación prevengan deepfakes durante esta etapa del proceso comicial. Del mismo modo, se prohibió la simulación o creación de propaganda electiva en el que aparezcan menores de edad manipulados por IA, como parte de los “Lineamientos para la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes en materia político-electoral”.

La viralidad de falsedades hiperrealistas se previene con transparencia, comenzando por garantizar a la ciudadanía el derecho de conocer cuándo un contenido ha sido fabricado o alterado por medio de herramientas digitales. Para prevenir que la simulación suplante a los hechos, también se requiere desmantelar el anonimato detrás de la manipulación. Es necesario identificar el origen de los contenidos, reconstruir la cadena de custodia digital y encontrar quién ideó el mensaje, bajo qué intereses, con qué recursos se costeó su difusión. Saber quién se beneficia de la desinformación es casi tan importante como advertir que no es real. 

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.   

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Hilda Hermosillo Hernández
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Hilda Hermosillo Hernández, Opinión, Columnista BI

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