La paradoja de las remesas: cuando más no significa más
Durante años hemos leído el crecimiento de las remesas como una buena noticia para la economía mexicana. Y ciertamente lo es para miles de familias que encuentran en estos recursos un apoyo fundamental para sostener su consumo y enfrentar los gastos cotidianos. Sin embargo, detrás de las cifras más recientes aparece una realidad que merece analizarse con mayor cuidado: los hogares mexicanos están recibiendo más dólares, pero eso no significa necesariamente que esté mejorando su economía.
Durante el primer semestre de 2026, México recibió 30 mil 759 millones de dólares en remesas, 3.1% más que en el mismo periodo del año anterior. Pero hay un dato que cambia la lectura: el número de operaciones disminuyó 1.8%. En otras palabras, el crecimiento no provino de un mayor número de envíos, sino del incremento en la remesa promedio, que pasó de 386 a 405 dólares. Este comportamiento muestra que detrás del crecimiento agregado existe una dinámica distinta: se están realizando menos operaciones, pero por montos mayores.
Y ahí aparece un segundo elemento: la apreciación del peso. Un peso más fuerte puede representar ventajas para quienes importan productos o viajan al extranjero, pero tiene el efecto contrario para quienes reciben ingresos en dólares. Si cada dólar se convierte en menos pesos, incluso un incremento en el monto enviado puede perder parte de su efecto sobre el ingreso disponible. Dicho de otra manera: más dólares recibidos no necesariamente significan mayor capacidad de compra para los hogares mexicanos.
Aguascalientes refleja claramente esta situación. En el segundo trimestre de 2026 recibió 244.9 millones de dólares en remesas, alrededor de 3.4% más que un año antes. Pero no todos los municipios han tenido la misma suerte. Entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, solamente Tepezalá, Aguascalientes y El Llano registraron crecimiento. En los otros ocho municipios las remesas disminuyeron: desde 3.3% en Rincón de Romos hasta 16% en Cosío. Detrás de la cifra estatal, por tanto, existen realidades territoriales muy diferentes.
Por eso debemos mirar más allá de los récords. Las remesas son fundamentales para miles de hogares, pero son ingresos generados fuera de nuestra economía, no producción, inversión ni empleos creados en Aguascalientes. Su crecimiento debe ser reconocido por lo que representa para las familias, pero no confundirse automáticamente con una señal de mayor desarrollo económico.
El reto es transformar una parte de estos recursos en ahorro, inversión y capacidades productivas. Porque recibir más dólares puede aliviar el presente; generar oportunidades para que las familias no dependan de ellos es lo que realmente puede transformar el futuro.
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