Las opciones de Aguascalientes en 2027
Exactamente dentro de un año, Aguascalientes estará teniendo elecciones para renovar el gobierno del estado, los 11 ayuntamientos y el congreso local. Este proceso se llevará a cabo en un entorno posiblemente muy complicado tanto por factores nacionales como propiamente locales, y dentro de ese escenario los votantes harán muy bien en tener en cuenta lo que realmente el estado necesita para la siguiente década. Vamos por partes.
El primer elemento es que Aguascalientes ha sido una entidad que durante más de treinta años ha tenido un éxito relativo. Entre los años 80, 90 y luego en 2010 alcanzó una tasa de crecimiento anual de 5.1% impulsado sobre todo por el TLCAN; más tarde, entre 1998 y 2010, esa tasa descendió al 3.8% anual, y entre 2016 y 2025 bajó todavía más a poco menos de 1 por ciento anual.
Un reflejo de esa evolución es que las exportaciones de Aguascalientes aumentaron de unos 550 millones de dólares en el año de 1993 a más de 13 mil 600 mdd en 2025, si bien hay estados como Chihuahua que exportó cerca de 110 mil mdd, Nuevo León 59 mil, o nuestros vecinos Guanajuato con 38 mil mdd y San Luis Potosí con 26 mil mdd.
Sin embargo, algo ha pasado porque hoy el estado aporta al producto bruto nacional prácticamente lo mismo que en 2001, razón por la cual ocupe el lugar número 24 en el tamaño de su economía a nivel nacional, es decir, igual que Guerrero o Durango.
Por otra parte, en el reciente Índice de Competitividad 2026 cayó de la posición número 5 a la 8ª y llama la atención que mientras este año la generación de empleo formal va por debajo de la meta deseable el empleo informal ha crecido hasta casi el 45 por ciento, un tipo de empleo donde no hay prestaciones, no hay seguridad social ni aportaciones para el retiro o las pensiones.
En síntesis, puede decirse que el estado no va mal pero tampoco sobresale entre los más dinámicos del país. Si uno ve los indicadores casi nunca aparece entre los cinco más rezagados ni entre los 5 más potentes.
Y aquí viene el desafío de las próximas elecciones. Aguascalientes tiene tres opciones: la primera es estancarse, seguir en la zona de confort y permanecer en la trampa del ingreso medio; la segunda es dar el “gran salto” para crecer más mediante una estrategia competitiva, innovadora y productiva, y la tercera es rezagarse frente al crecimiento que muestran otros estados como Querétaro, Yucatán o SLP.
Para ello tendrá que identificar por un lado los focos rojos de todo tipo (legales, contractuales, crediticios e incluso penales) que le serán heredados a la siguiente administración e identificar los cambios y las prioridades estratégicas que los nuevos gobiernos deberán ejecutar para lograr una mayor eficacia en la política pública.
Y por otro lado los ciudadanos deberán tener la sabiduría para elegir un gobierno muy competente, preparado, honesto y eficiente tanto a nivel estatal como municipal que permita lograr un crecimiento anual del 4 por ciento al menos, potenciar la calidad de la educación superior, mejorar sustancialmente el desarrollo urbano y la movilidad, solucionar la grave crisis del agua y estabilizar la situación de la deuda pública estatal.
El momento en México es el más delicado en los últimos 40 años y Aguascalientes no puede darse el lujo de equivocarse.
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