Países rotos
En mi comentario de hoy traigo unas notas que había guardado sobre una serie y otras de estos días, que la realidad nos golpea en la cara.
El año pasado, The Pitt irrumpió en el mundo de las series, mostrando historias de una sala de urgencias de un hospital en Pittsburgh. Pronto se volvió una de las series más vistas y ganó premios, entre ellos varios Emmys. Es ficción, pero se ha elogiado mucho el realismo con el que muestra lo que ocurre en medicina de emergencias. Cada episodio es una de las 15 horas continuas del turno, de modo que es como ver todo en tiempo real; pero también es profundamente humana y expone los momentos de quiebre, como personas, como profesionales de la salud, en relación con el sistema de salud y el contexto social y político.
La segunda temporada, que comenzó en enero y terminó en abril de este año, es brutal y dolorosa. Lo más evidente es que pone el foco en la salud mental, sobre todo del líder de la sala de emergencias en el turno diurno, que es interpretado por Noah Wyle. El personaje aparece como un médico brillante y profesional, pero roto.
A lo que no hemos puesto suficiente atención es al contexto. La segunda temporada transcurre en el 4 de julio, el día de la independencia en Estados Unidos. Las 15 horas muestran cómo el ánimo patriota coexiste con las desigualdades, la violencia de género, la precariedad laboral, el endurecimiento de las políticas antiinmigrantes, la falta de acceso a servicios de salud. Todo esto aterriza en un sistema de salud que trata de atender a todos mientras resiste a los recortes, la sobrecarga y la desolación. El hombre roto que es Adam no se hizo en el vacío, sino en un país roto, lo que puede leerse también como una reflexión política. Esa temporada es el retrato de un país roto y bien podríamos extenderlo a un mundo roto.
Había guardado estas notas desde abril, justamente para esta fecha. Sin embargo, la realidad del mundo y de nuestro país deja corta cualquier ficción. El 2 de junio secuestraron en Veracruz a la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez, quien era reportera y directora de Pulso Informativo del Sureste. Unos hombres encapuchados y armados entraron a su casa de manera violenta y se la llevaron. Todo quedó registrado en un video que se difundió ampliamente en esos días. El viernes 3 de julio encontraron su cuerpo asesinado. Por otro lado, el activista Alex Serna había desaparecido el 20 de junio, después de publicar un vídeo donde denunciaba el daño ambiental a una comunidad en Guerrero. El 4 de julio se confirmó que lo encontraron sin vida.
Las dos desapariciones y asesinatos ocurrieron mientras se mantiene el ánimo celebratorio ante el Mundial. Este es importante, por supuesto, y es una gran oportunidad en muchos sentidos. Lo que no se vale es olvidar que el país arrastra problemáticas ambientales, violaciones a los derechos humanos, violencia contra periodistas, activistas y más. Este es también el retrato de un país roto.
No podemos seguir normalizando que esas cosas pasen y no tengan consecuencias.
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