Más allá del crimen organizado
Durante las últimas décadas, la violencia en México ha sido interpretada predominantemente a través del prisma del crimen organizado. Este enfoque ha permitido identificar patrones, actores y lógicas específicas como disputas territoriales, economías ilegales y estructuras organizativas relativamente estables. En ese sentido, ha sido una clave analítica poderosa para comprender la magnitud y la configuración del fenómeno.