Perspectiva: Hecho en Norteamérica
Bloomberg news entrevistó a Ross Perot Jr., hijo de quien fuera candidato presidencial independiente en Estados Unidos durante la carrera que ganó Bill Clinton en 1992. El empresario texano dice algo que pocos se atreven: necesitan de los mexicanos emigrantes para crecer su economía. “No tenemos suficiente gente para hacer el trabajo aquí”, asegura Perot Jr. Añade que si deportaran a los migrantes que “se portan bien” pero están en forma “ilegal” en su país, los negocios sufrirán.
Texas es el estado más pujante de Norteamérica; su economía diversificada produce más que todo México, con sus 32 millones de habitantes llega a 2.6 billones de dólares; México tiene dos tercios de ese Producto Interno con 130 millones. California es más grande y más rico pero su futuro está en riesgo porque es un estado con demasiadas regulaciones, vivienda cara y muchos impuestos.
La virtud del gobierno texano es el auge de las empresas privadas de todo tipo. Es el mayor productor de petróleo de América (6 millones de barriles diarios); florecen las industrias de punta como la IA o la espacial con Space X y la gigafábrica de Elon Musk en Austin. Cuenta con energía de todo tipo incluída la solar y la eólica.
Un dato interesante es que esperan que su población llegue a 42 millones de personas en 20 años. Una tasa de crecimiento estimada con los migrantes de todo Estados Unidos y de México. Mientras otros países desarrollados pierden población, Texas empujará su economía para, en una generación, convertirse en la más grande de EE.UU. Sin la integración con México no lo lograría.
Cuando se habla de aranceles, los texanos son los primeros en oponerse porque México es su principal socio comercial. Los aranceles frenan su crecimiento y cancelan oportunidades. Ross Perot propone que los criminales sean deportados de Texas pero no los trabajadores indocumentados (él los llama ilegales). Quisiera que les dieran formalidad para que paguen impuestos y se integren a la economía. Bien dice que México mantiene y mantendrá joven a Estados Unidos y a Texas.
La cultura en Texas está influenciada por generaciones de mexicanos asentados en ese estado. No solo trabajadores buscaron empleo, también hay una creciente inversión de empresarios mexicanos que ven la oportunidad de producir ahí. Los aranceles y las deportaciones son veneno para el futuro de su economía. Lo mejor que pudiera ocurrir es una mayor integración entre México y Texas.
Con optimismo, Perot Jr. afirma que Norteamérica será la zona económica más importante del mundo (the greatest trading block in the world). “Dominaremos la economía mundial durante los próximos cien años”. Una visión hoy poco compartida por la exclusión unilateral y arbitraria de Donald Trump de sus más cercanos socios comerciales. Una forma de creer en la integración sería denominando nuestros productos como “Hechos en Norteamérica”. La integración de 500 millones de habitantes en una geografía que tiene de todo, podría llevar a México al desarrollo pleno en la próxima generación.
Necesitamos tener ese espíritu de optimismo de Perot Jr., necesitamos cambiar hacia un capitalismo pleno y justo, donde el mérito, la creatividad y la productividad no se vean como un estigma individualista sino como aportación indispensable para crecer y lograr el verdadero bienestar.
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