¡Preparen! ¡Listos! ¡Fuera…!

Trilogías perentorias y mandonas de a tiro. ¡Ay menta caprichuda y mimosa! Algo de esa orden divina por olímpica: cien, doscientos, sabe cuántos metros en friega, en pos de los lauros; me suena a otra trilogía prescriptiva del matarile del infame: ¡Preparen! ¡Apunten! La velocidad enchamucada, el matadero, no sin la frase celebérrima para los bustos postreros: ¡Heme aquí que moriré, pero…

De carreras y de fusilamiento, aunque de estos últimos ya se ocupó… Don Julio… Torri, no el del alipuz mareador. Y justo porque “hasta para morirse (fusilado, se entiende) se necesita madrugar” y estas líneas van de lirones madrugadores y en ciernes del madruguete; madruguete fallido sin contamos que todos brincaron del redil asaz temprano. Ya lo dijo el prócer de la Patria, aunque alrevesado: el que se mueve no sale en la foto. ¿O cómo fue qué dijo?

Ya salir a la calle es un ejercicio asaz peliagudo y nunca exento de peligros: el avieso matón ubérrimo al acecho; el riesgo de perecer ahogado en un súbito y repentino Amazonas en miniatura; el camión en acelere matador; el siempre terrible peligro tenebroso de irse por un bache a las Antípodas, donde la gente, si la hay, vive de cabeza y habla, si lo hace, no por los articulados codos, sino por las rodillas que allá son tiesura.

Leo, porque soy tan dado a leer, que leo hasta lo que nadie debería leer, algo que el alcalde dice sobre nuestra salud mental; interpelo al tribuno que mira al porvenir como quien ya oyó que la Virgen le habla y le digo que a mi lo que me tiene ya en el camino a la locura (¡Ajua!), son las calles de Gruyere abisal, el tráfico de muebles humosos en ristra, el mundanal ruido… Céline y Celan, los maderos de San Juan que piden al PAN y a algunos no les dan. ‘Viaje al corazón de las tinieblas’, ‘al final de la noche’, a la acogedora piedad del man y comió. Me recome el reconcomio.

Monotes y monotas gigantes, como monstruos de película chicha, que ni tanto, nos acechan con sus miradas fusiladoras. Viven en azoteas harto visibles, en bardas antes ruinosas, acompañan a los que esperan los ominosos autobuses urbanitas. La magia del Photoshop intenta lo que la cruel naturaleza les negó: la guapura de teleserie, la mirada luminosa de los jeremías y sus jeremiadas, la sonrisa dentífrica… aunque no os fijéis criaturas (mías no pues, quizá del Señor): sus frases son la profecía de un nuevo porvenir y su ralea cuasi real, la de los ilustres e ínclitos servidores de las mejores causas. Decirles filántropos es una salvaje sobajada atroz.

Algún majadero fue con el chisme: quesque… fíjate qué…: al bies la infamia y la ruindad más vil y zote: ¡están haciendo campaña en adelanto y, otrosí,  en flagrante fragancia! Falacia soez de epicuro en salmuera: esos olímpicos domésticos, lo que están es avivando la esperanza de la oprimida raza de oropel: que cuida tus riñones que nomás tienes dos (¿y el músculo hepático que no crece en macetas?); ‘Algo pasará’, nos proclama el Goethe vernáculo que declara que el el principio era la acción y él es puro ídem de la ídem, cual Kid Acero u otro muñeco que es vida, verbo y logos; el bautista del mañana nos dice que el futuro (luminoso como un cartel de la China popular) tiene un nombre y, suponen los mal pensados delatores, que se parece mucho al suyo, que ni es, y que viene de las galas bárbaras o de la ubérrima Galicia: ergo: ¿ya no hay futuro? El más primigenio (primo: ¿de quién?, y genio, todo junto y propincuo) nos dice él que está (¿más que?) listo. ¡Listos! ¡Y fuera!

Ni el salomónico Salomón hubiera sido más justo: la señora de un Sanedrín ranchero que se hace llamar con la I y la doble EE, ya dijo: ¡Ah jijo!: qué actos de campaña ni qué ocho cuartos: puras ganas de iluminarnos el día y la umbría de la nocturnidad (alumbrada con lámparas de una luz que deja al sol en una mísera y pobretona lamparita).

Nomás un gusano asaz quemador me pica en las entrañas: ¿quién paga el festín de estos profetas del mañana por-venir? Que si la rifa, que es adoración del gordinflón de Birjan, inventor de las barajas; que si la colecta altruista; que si el adelgazamiento asaz en friega del ya famélico pecunio del hombre trabajador y honesto. Otra pregunta: ¿si nomás uno, o una (no incurras en villanía discriminate, vate en batida), va a ser el ungido…? ¿Y qué con el nombre del futuro? ¿Qué con el hombre de acción?

Yo, por mi parte, también me declaro estar listo. No sé bien como para qué, pero quizá para cenar mañana unos tamales harto sabrosones. A menos que… Uno no sabe nunca nada, dice el bolero: que el flamígero dedo del destino señalador, me llame a servir a la humanidad y a hacer arder en la pira del mañana radiante mis inclinaciones comodonas, en aras de…

No, mejor no estoy listo, muchas gracias y abur.

-

Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión. 

 

 

Imagen

Agustín Morales
Sección
Etiquetas

Keywords

Radio BI, BI Noticias, Radiogrupo, Agustín Morales (19243)

Balazo

En la opinión de

Título SEO

¡Preparen! ¡Listos! ¡Fuera…!

Editor Redacción

Activado

Retuitear Nota

Desactivado