Lo que me llamó la atención es que nomás no vi la mentada fiebre mundialista, a menos que algunos anuncios, siempre en el tono cursi del “Sí se puede” y el “Vamos México”
¿Qué pasaría si, un buen día, despertáramos sin las aplicaciones, sin datos, sin comunicación con la gente que queremos, sin posibilidad de organizar cosas en los trayectos?
Desde 1999, ese país perdió la libertad, se convirtió en una dictadura y es el segundo país más pobre de América Latina donde 9 de cada 10 personas viven en pobreza.