En el entendido de que cada tragedia personal, es muchas veces nimia y a la vez de proporciones cósmicas, hubo sin embargo dos hechos especialmente graves
Lo que me llamó la atención es que nomás no vi la mentada fiebre mundialista, a menos que algunos anuncios, siempre en el tono cursi del “Sí se puede” y el “Vamos México”
¿Qué pasaría si, un buen día, despertáramos sin las aplicaciones, sin datos, sin comunicación con la gente que queremos, sin posibilidad de organizar cosas en los trayectos?