Cadáveres en el closet
Un asesor de un antiguo primer ministro británico, dijo alguna vez que “no existen salidas ‘dignas’ ni transiciones ‘ordenadas’, sino únicamente salidas y transiciones, todas ellas más o menos abruptas e insatisfactorias.
Pues bien, así serán seguramente los 17 cambios de gobierno que habrá en 2027 incluido el del estado de Aguascalientes, de tal suerte que cuando lleguen los nuevos gobernantes se encontrarán quizá con un jardín bien cuidado y floreciente o bien con un conjunto de cadáveres en el ropero. Que sea una cosa u otra dependerá de cómo estén las cosas al momento de la entrega.
En este sentido, la economía de Aguascalientes se enfrenta con algunas dificultades derivadas tanto de factores nacionales como de circunstancias internas, que conviene repasar para no encontrarse con demasiadas sorpresas.
La primera es que la economía no crece. Durante treinta años, Aguascalientes creció a una tasa media anual sostenida de 4.6% que fue bastante buena, pero en los últimos diez años, del 2016 al 2025, apenas ha alcanzado una tasa promedio de 0.9% derivada ciertamente de la contracción nacional pero también de la caída en el sector manufacturero local observada en el sector automotriz.
Esto ha provocado, en segundo lugar, que en lo que va de este año, en lugar de haberse creado 7800 empleos formales, que era la meta deseable, apenas llevamos 1847, o sea 75% por debajo de dicha meta. Naturalmente esto ha tenido un doble impacto. Por un lado, que haya aumentado la informalidad laboral del 41% al 44%, que es un tipo de empleo donde no se tienen las prestaciones de ley, ni la seguridad social ni otras ventajas que sí existen en el empleo formal. Y por otro, que hay 6 de los 11 municipios, incluida la ciudad de Aguascalientes, donde no solo no se ha creado nuevo empleo formal sino que se han perdido puestos de trabajo.
El tercer indicador es que el estado ha perdido competitividad porque mientras en 2025 estaba en 5º lugar nacional, ahora está en el 8º, y esto presenta obstáculos para atraer mayor inversión y por tanto crecimiento.
Y el cuarto problema, que puede volverse muy grave para el siguiente gobierno, es la deuda pública. En este punto se observan tres momentos. Uno, de 1993 a 2002 donde la deuda pública estatal anduvo en un promedio de 313 millones de pesos; luego en 2005 rebasó los mil millones de pesos hasta llegar a 5 mil 329 millones de pesos en la actualidad. Esta cantidad todavía no es tan grave pero ya entró en terreno peligroso, sobre todo si no se refleja en el crecimiento de la economía o del empleo formal. Pero además, este aumento de la deuda se ha combinado ahora con que el estado recibirá un 10% menos de las participaciones que transfiere el gobierno federal, lo que equivale a unos 1200 millones de pesos.
Estos son algunos ejemplos de las realidades con que se encontrará el siguiente gobierno a los que habrá que agregar los problemas derivados del fracaso del modelo de agua , los litigios en los proyectos fallidos de Next Energy y el sistema de luminarias, y las enormes carencias en la prestación de los diversos servicios públicos.
Pero bueno, como dicen los españoles, estoy es lo que hay y el próximo gobierno deberá hacer frente a lo que hay. Así es la vida.
-
Las ideas aquí expresadas pertenecen solo a su autor, binoticias.com las incluye en apoyo a la libertad de expresión.
Imagen